La ciudad como paradigma de la convivencia humana representa una promesa a los ciudadanos de una vida basada en la inclusión emancipatoria. Sin embargo, ahora, esta forma de socialización experimenta una drástica interrupción y lo que prevalece es la exclusión.
Durante mi estancia en la Academia de España en Roma, me he basado en el significado del término italiano consapevolezza, que podría ser traducido como conciencia de realidad o conciencia de entorno, y he pintado a los excluidos de la sociedad, los desposeídos, esa parte del mundo que generalmente ignoramos porque no queremos verla, ya que su sola visión especular nos hace volver la cabeza hacia otra parte.
Paralelamente durante este tiempo he pintado una suerte de Nuevos Mandamientos que, a modo de haikus, nos instan a vivir una experiencia vital plena y liberadora.


















